Pawly: diversión saludable, mordida a mordida

¿Qué puede y no puede comer un gato? Guía básica para tutores nuevos

Tener un gato es como tener un pequeño rey o reina en casa: independientes, curiosos y con un paladar muy especial. Pero, aunque se vean autosuficientes, su alimentación depende 100% de nosotros. Y muchos tutores nuevos no saben que hay alimentos muy comunes que pueden ser peligrosos para su salud.

Si eres nuevo en el mundo gatuno o simplemente quieres cuidar mejor a tu michi, aquí te va una guía básica sobre lo que sí puede y no debe comer tu gato.

Lo que SÍ puede comer tu gato

Los gatos son carnívoros obligados, es decir, necesitan proteínas animales para sobrevivir. Su dieta debe basarse en alimentos ricos en carne y grasas buenas.

Algunos snacks o premios saludables para gatos pueden contener:

  • Pollo cocido sin sal ni condimentos
  • Pavo, atún o salmón en pequeñas cantidades
  • Huevo cocido
  • Calabaza cocida (ayuda con la digestión)
  • Snacks naturales para gatos hechos con ingredientes aptos y sin aditivos

En Pawly, por ejemplo, preparamos snacks para gatos con ingredientes seguros, sin conservadores y aptos para su digestión.

Lo que tu gato NO debe comer (nunca)

Aunque parezca que pueden “probar un poquito” de todo, hay muchos alimentos que son tóxicos para los gatos, incluso en pequeñas cantidades. Algunos de los más peligrosos son:

  • Chocolate
  • Cebolla y ajo (crudos o cocidos)
  • Uvas o pasas
  • Cafeína
  • Alimentos altos en sal o azúcar
  • Alcohol (incluso en postres)

¿Y los snacks? ¿Son seguros?

Sí, siempre que sean especiales para gatos. Nada de compartirles galletas humanas ni premios para perros. Lo ideal es elegir snacks naturales, con ingredientes aptos y sin químicos innecesarios.

Los snacks Pawly para gatos son:

  • Hechos con ingredientes seguros y naturales
  • Sin azúcares ni conservadores
  • Con formas y decoraciones divertidas
  • Fáciles de masticar y digerir

🐾 Conclusión

Cuidar la alimentación de tu michi es parte del amor diario que le das. Elegir bien lo que come, incluso sus premios, ayuda a que viva más feliz, sano y con menos visitas al veterinario.